domingo, 22 de diciembre de 2024

No direction - Rachael Yamagata


 When we look back on these days

When the stories areAll that remainWill we be moreThan the voices in our heads?
What will we spend on regret?How far will we go to forget?Baby it's too soon to tellWhere the story will end
Where do we go from here?Are we dreamersWithout a direction?Taking a chanceEven if we get knockedTo the groundIs it enough to believe?Is it enough to surrender?It's just the beginningWe can't turn our backsOn this now
I'm not a stranger to painBeen hurt but I learned my lessonLet's go the distance'Cause baby I'm all in
I'm not afraid of the futureWon't be held down by the pastBut I need to knowIf you're with me now at last
Where do we go from here?Are we dreamersWithout a direction?Taking a chanceEven if we get knockedTo the groundIs it enough to believe?Is it enough to surrender?It's just the beginningWe can't turn our backOn this now
Where do we go from here?Are we dreamersWithout a direction?Taking a chanceEven if we get knockedTo the groundIs it enough to believe?Is it enough to surrender?It's just the beginningWe can't turn our backsOn this now
Where do we go?Where do we go from here?Where do we go from here?Where do we go from here?

Resoluciones para 2025

Un nuevo año está por comenzar.  

Cuando pienso en el 2025, lo primero que me viene a la mente son proyectos propios e individuales. Hace mucho tiempo que no pensaba de esta manera, lo cual me llena de entusiasmo y ansiedad. Además, estoy volviendo a descubrirme como un individuo independiente.  

Entre todos esos planes estás vos.  

Si me preguntas qué tengo en mente, lo primero que se me ocurre es mantenerlo simple, continuar como este último mes, y dejar de perder el tiempo con tantas charlas, tanto café y tanto helado. No estoy diciendo que eso no me guste, porque la realidad es que me gusta verte y hay veces que el tiempo es poco pero igual se disfruta. Sin embargo, la intimidad que se siente al tenerte dentro mío es algo que me estaba faltando y no me di cuenta de cuánto, hasta que volvimos a estar juntos de esa manera. Bueno, en 2025 no quiero volver a cometer ese error.  

¿Podremos mantener esto? ¿Podremos tener un equilibrio? No lo sé. Cuando estoy con vos, ya lo sabés, siempre me dan ganas de volver a verte, pero también es cierto que, con tantos años alejados y tanto desgaste de la relación, por ejemplo, ahora llegan las vacaciones, pasa un mes completo y ya no parece una eternidad sin vernos como me parecía antes. Quizás en realidad no es desgaste, sino madurez, algo que ojalá logre en algún momento para dejar de hacerte berrinches por cada cosa que decís que me desagrade.  

En resumen, lo que más quiero para el 2025 es no perder más tiempo alejada de vos.

martes, 10 de diciembre de 2024

Lost on you - LP

 Escuche esta canción, me hizo recordar a mi Amito y ahora no puedo sacármelo de la cabeza (lo mismo que me pasa con usted)




sábado, 7 de diciembre de 2024

Viernes - Encuentro

 Hay algo raro en mi, creo que muy pocas personas podrían entenderlo (por no decir ninguna).  Cuando estoy muy agobiada por todo, mi libido desaparece por completo al punto de preocuparme, no tengo ningún tipo de deseo sexual, me concentro totalmente en la situación que estoy pasando (como si apagara un interruptor para que no moleste o me distraiga).

Pero ahí apareces vos...
Una vez, mi psicologa me dijo que todo vos estabas tan ligado a mi despertar sexual (no al comienzo de mi actividad sexual, sino al descubrimiento y exploración de mis fantasías) que no puedo disociar mi sexualidad de vos, que ambos iban acompañados incluso estando distanciados.  Recuerdo que no lo comprendí del todo y me pareció una exageración, pero con el tiempo he llegado a entender mejor a qué se refería.
Lo que paso esta semana es prueba de ello.  
El solo pensar en que íbamos a estar juntos fue generandome un cosquilleo que aumentaba a medida que se acercaba la fecha del encuentro. 
La sola idea de estar con vos me excita. 
Creo que fue raro al principio, estar juntos, vos te empezaste a desnudar y yo muy bien no sabia que hacer, por suerte había llevado el aceite para masajes y eso me dio un escape a mis nervios. Solucionado el tema de la música, pude relajar y disfrutar de tocarte.  Estabas bastante contracturado, siempre digo que me gustaría estar en un lugar donde pueda ofrecerte masajes más profesionales, que te ayuden, pero bueno, se resuelve y se trata de lograr lo mejor posible con lo que tenemos.
Al terminar, otra vez sentí esa anticipación y nerviosismo, me recosté solo para descansar así que me tomo por sorpresa que empezarás a besarme.  Eso fue suficiente para que deseará tenerte dentro mío, te rozabas contra mi, me tocabas y sentía como me iba mojando cada vez más, por eso cuando me sacaste el shorcito, acompañe tu mano para mostrate como mi cuerpo reacciona al tuyo, estaba super mojada.  
¿Te gusta? te pregunté, hay veces que dudo si sigo excitandote.  
Mucho, contestaste y eso me basto.
No recuerdo cuantas veces me hiciste acabar, si recuerdo que la 1ra y 2da vez fueron casi consecutivas porque estabas tocándome y no pude aguantar mucho.
Quería que me penetraras, tu palabra de cuidarnos me hizo reír, lo mismo que el darte cuenta que estabas marcando mi cuello.  Si pudiera, me gustaría que estuvieras siempre dentro mío, moviéndote, haciéndome acabar una y otra vez.  
Siempre pido más, siempre quiero que lo hagas por atrás, no puedo evitarlo, no lo planeo, al contrario, en esos momentos siento que algo toma el control (quizás será la sumisa en mi) y es ella la que pide y ruega.  Me da tanto placer (y si, dolor tambien) cuando me penetras por atrás, ¿te gustará tanto como a mi?
El lamerte es otra cosa que siempre me gusta, aunque la postura no acompañaba. Vos poniéndome en cuatro, hoy todavía me duele un poco la colita estoy segura que por esa posición, pero me gusta tanto que me tomes como se te antoje que todo lo compensa.
Te sacaste la protección y me penetraste, eso me hizo reír otra vez, ¿Qué se apodera de nosotros que tenemos tan poca palabra? ¿O soy yo que hago las cosas mal y te arrastro en mis malas decisiones? (porque soy una profesional en esos temas)
Acabaste en mi espalda y sentí cómo se derramaba un poco por mi pierna.  No se por que se cruzo por mi mente por que no acabaste dentro de mi cola (debe ser quizás porque así era mi fantasía de estudiar juntos en tu escritorio).
Charlas de jacuzzi, siempre hablando de todo, lástima que yo estoy monotematica con mis asuntos, a veces siento que termino aburriendo.
A la vuelta te sentí asustado con la marca del cuello y yo feliz, sabes lo que me gusta que me marques, tener en mi cuerpo ese recordatorio del momento vivido con vos me da mucho placer.
Con el interruptor encendido, mi deseo por vos está ahí, si te tuviera conmigo ahora estaría otra vez encima tuyo, eso es lo bueno (o malo) de ser así (como te dije).

domingo, 1 de diciembre de 2024

Prueba 17 hs

 

A las 17 horas estaba en la dirección que señalaba la tarjeta. Sin pensarlo, presioné el timbre y esperé. Apenas unos segundos después, la puerta se abrió y una desconocida me llevó a un salón. Miré alrededor: un escritorio, una biblioteca de pared a pared, un sofá con una mesita de café y, sobre ella, otro sobre.

—Léalo, por favor —me dijo la mujer, y se retiró.

Entre sorprendida e intrigada, lo abrí.

Una tarjeta blanca contenía una sola instrucción: Esperame con los ojos vendados.

Una risa nerviosa se escapó de mis labios y lo primero que pensé fue: ¿con qué quiere que me vende los ojos? En ese momento vi una pequeña caja en el escritorio. Ahí encontré un antifaz de los que se usan para dormir. Lo tomé entre mis manos y empecé a jugar nerviosa con él. Todavía estaba a tiempo de salir corriendo de ahí, pero, sin embargo, no lo hice. En cambio, fui hasta el sillón, me senté y me coloqué el antifaz.

Como si estuvieran viendo cada uno de mis movimientos, en el mismo instante que terminé de colocarlo escuché el sonido de una puerta al abrirse y de una persona acercándose a mí.

Su proximidad puso en alerta todo mi cuerpo; un cosquilleo me recorrió por completo y sentí cómo mi respiración empezaba a acelerarse.

—Acostate boca arriba, por favor —lo escuché decir. Su voz era firme pero suave a la vez.

Al obedecer, lo primero que sentí fue cómo me retiraba los zapatos y sus manos rozaban mis pantorrillas. Esa caricia me hizo estremecer.

Apenas tocaba mi piel al subir desde la parte inferior de mis piernas hasta el interior de mis muslos, dejándome con ganas de más. Deseaba que no fueran solo sus yemas las que tuvieran contacto con mi piel, sino toda su mano presionando contra mí con fuerza.

Después de una breve pausa, sus manos siguieron subiendo hasta rozar mi ropa interior. Otra vez, un roce tan suave que me empezaba a volver loca. Instintivamente, tomé su mano y presioné contra mi entrepierna mientras de mis labios se escapaba un pequeño gemido.

—No —lo escuché decir mientras se liberaba y lo escuchaba alejarse.

Me quedé helada. No sabía si levantarme, irme; opté por esperar unos segundos y quitarme el antifaz.

—No —volvió a repetir al ver lo que estaba haciendo.

Otra vez me quedé inmóvil, recostada, con la falda subida y sin poder ver nada, completamente excitada, entregada a lo que ese extraño quisiera hacer conmigo.

—Bien —lo escuché decir volviendo a acercarse—. Ahora quieta, no te muevas.

Asentí.

Sus manos, esta vez de forma más determinada, se introdujeron por debajo de mi falda y bajaron mi ropa interior. Sus dedos me estimulaban y mi humedad empezó a hacerse notar. Introdujo un dedo en mí como constatando el efecto de sus movimientos; luego usó esa lubricación para resbalar por mi punto más sensible y lograr que empezara a retorcerme de placer. Sus caricias se intensificaron acompañando mis gemidos. Todo mi cuerpo estaba empapado de sudor y deseo, conectado de una manera única a sus movimientos, que ahora se introducían en mí, tocándome, explorando, acariciando, todo al mismo tiempo y con una habilidad que me estaba volviendo loca.

—Ahora —lo escuché decir, y sin siquiera pensarlo, mi cuerpo reaccionó a su voz y se desplomó en un orgasmo tan intenso que me dejó completamente agotada.

Apenas tuve conciencia del momento en que se alejó de mí o cuando la puerta se cerró al retirarse.

Me tomó un tiempo darme cuenta que podía levantarme y quitarme la venda. Otra vez, como si estuvieran observándome, en ese preciso instante, entró la mujer anterior con un vaso de agua que me ofreció con gentileza. Una vez terminado, se lo entregué dándole las gracias. Me calcé rápido. De pronto empecé a sentirme muy avergonzada y casi corrí a la puerta de salida.

Antes de salir, la mujer me alcanzó un nuevo sobre y me despidió con una sonrisa.

El aire fresco de la calle pudo despejarme un poco la mente. Abrí el sobre; la famosa tarjeta volvió a aparecer, esta vez contenía una fecha pero el horario había cambiado… 18 horas.

Volví a sentirme excitada…