lunes, 28 de noviembre de 2022

Sexto dia - 2da Parte

 -¿En qué estás pensando?  Le pregunto su Amo.

Estaban en el living disfrutando del ambiente fresco proporcionado por el aire acondicionado, dejando fluir la tarde.

-Estaba recordando como empezó todo, respondió tranquila, todavía no puedo creer haber aceptado el contrato y estar viviendo esta experiencia.

-Yo soy el que no puedo creer que hayas aceptado, pero me alegro, respondió él tomándole de la mano, me dijo Marcela que tenías curiosidad sobre toda esta situación pero que no te animabas a preguntar, ¿que queres saber?

-Quiero saber que te llevo a contactar con la agencia, dijo ella despacio pero confiada

-Esa es fácil, dijo el Amo, es de un conocido con el cual tenemos una relación de acuerdos y desacuerdos, estoy de acuerdo con la agencia de parejas, estoy en desacuerdo con que la una a la empresa de prestamos, es por eso que participo en los contratos que surgen de ahí.

-¿Lo haces seguido? Dijo ella y su voz sonó insegura.

-Trato, pero depende del presupuesto, dijo riendo, recorda que nos hacemos cargo de la deuda, gracias a Dios existe la deducción de Impuestos sobre Donaciones, exclamo y volvió a reír.

Ella bajo la mirada.

-Lo hago lo más seguido que puedo porque no estoy de acuerdo con el método, expreso conciliador.  Sigo pensando que esas chicas no son sumisas porque no aceptan el contrato en total libertad ya que están condicionadas por sus deudas.  Aunque en tu caso, sos la excepción, tenías los recursos para asumir la deuda pero elegiste la experiencia, eso fue lo que más me llamó la atención de vos. 

La miro de una forma extraña y continuó hablando.

-Siempre firmo el contrato y a las horas las libero o antes cuando las noto muy angustiadas, nunca las toco ni juego con ellas.  Con vos fue totalmente diferente, te note expectante y deseosa desde que ingresaste vendada a la habitación, ahí decidí que iba a jugar un poco con vos.  Ver la manera que reaccionaste, fue tal cual como esperaba.

Lo miro sorprendida.

-Pero después no me liberaste, murmuró ella.

-Porque con vos fue diferente, sos una sumisa natural, tu actitud la primer noche hizo que te deseará intensamente y que encajaras perfecto en todas mis fantasías, no me había pasado eso nunca.

-¿No habías tomado ninguna sumisa antes? Le pregunto sabiendo la respuesta, pero no quería mandar al frente a Marcela

-No, nunca lo busqué, en mi situación es complicado y no quiero mezclar sentimientos con mis juegos, dijo mirándola.

-Entonces por qué…fue haciendo la pregunta y al mismo tiempo arrepintiendose de formularla, decidió mejor permanecer callada.

La atrajo hasta sentarla encima suyo con las piernas abiertas de cara a él, comenzó a besarla tirándole un poco del pelo agarrándolo en la nuca, ella sintió como empezaba a endurecerse presionando su entrada y eso hizo que su cuerpo reaccionará excitándose, frotándose  contra él, lo beso con más intensidad.  

Él se separo jalando más fuerte el pelo y mirándola le respondió: No se por qué, pero sé que quiero que seas mía. -¿Sos Mía? Le pregunto

-Si, Señor, respondió ella mirandolo

La levanto y la llevo al cuarto donde se inició todo, la coloco de cara a la pared, le saco el vestido dejándola desnuda. Ató sus manos a unos ganchos que a simple vista parecían adornos y la estiro hasta lograr que quedara posicionada en una perfecta equis.

-Recordas la palabra de seguridad del contrato, le pregunto el Amo

-Si Señor, Galaxia le dijo

- Muy bien Perrita, ¿Sos Mía? Le volvió a preguntar él.

-Si, lo soy, le respondió ella completamente sincera.

-Entonces demostrámelo, pedímelo, dijo él con tono autoritario.

-Azotame por favor, dijo ella tímidamente.

-Como vos quieras Perrita, le respondió mientras la besaba lastimándole los labios.

Comenzó a darle nalgadas, primero suaves, casi como una caricia para después volverse más fuertes calentándole la cola. Cuando pensó que iba a tocarla, lo oyó buscando algo.

-Comenza a contar hasta diez, le dijo el Amo.

Sintió las tiras del flogger en su espalda, otra vez como una caricia que picaba a la vez.

-Uno, dijo la sumisa con voz firme.

El siguiente fue más fuerte.

-Dos, siguió contando

Los demás fueron aumentando la intensidad, cruzados en su espalda, sentía como empezaba despacio a arder y latir cada lugar donde su piel entraba en contacto con las tiras, ninguno llegó al punto de ser insoportable, el ruido hacia que pareciera mucho más terrible de lo que en realidad era.

Al llegar al número diez lo oyó  moverse detrás suyo alejándose, al volver sintió su mano en la entrepierna, empezó a besarla, toda la tensión del momento anterior desapareció y se convirtió en excitación, a medida que se mojaba deseaba sentirlo dentro suyo.

-Por favor, te quiero a vos, tómame, susurro de manera incoherente.

-No, le respondió de manera seca él.

Eso la sorprendió, su manera suave de tratarla había cambiado por completo.

Miro hacia el costado doblando al máximo el cuello y lo vio con la fusta en la mano, había una pequeña sonrisa en sus labios y eso la tranquilizo.

-Vamos por 20, ¿vas a poder aguantar? Le pregunto intrigante su Amo.

-Si Señor, le respondió, aunque su tono de voz no demostraba la misma confianza expresada en la afirmación.

Empezó a contar, su culo estaba sensible por las nalgadas y cada azote de la fusta se sentía más fuerte que el anterior, llegaron a diez y pensó que no iba a poder seguir.

Él se detuvo y empezó a masturbarla despacio, tan despacio que la hizo moverse para lograr una mayor fricción contra sus dedos.

-¿Te gusta esto Perrita? Le escucho decir.

-Si Señor, le respondió ella completamente excitada, sentía como su cola palpitaba por los azotes y esa sensación combinada con su toque tan suave la iba a hacer acabar, quería que la desatará ya y la penetrara con fuerza.

-Por favor, logro susurrar la sumisa

-¿Por favor que te de los 10 azotes que faltan?, respondió él con tono bromista

-Por favor haceme tuya, le respondió ella suplicante

-Primero los diez restantes, le dijo él dejando de tocarla y besándola.

-Si Señor, respondió ella sonriendo nerviosa.

Los últimos azotes hicieron que un brillo se asomara a sus ojos, pensó que iba a llorar y que no iba a poder soportarlo más, pero no quería que se detuviera, quería seguir hasta el final.

-Muy bien Perrita, lo escucho decir mientras dejaba la fusta, pensé que a los 5 ibas a decir la palabra de seguridad, pero aguantaste los diez, le tomó la cara con la mano. Estas hermosa así, a punto de llorar.

La desató y la coloco en cuatro patas sobre la cama, sintió el frío del lubricante sobre su culo caliente y no pudo evitar dar un respingo.

Él la contuvo con su cuerpo y mientras con una mano jugaba con su culo para abrirlo con la otra la tomaba por la nuca para besarla.

-Tocate, le ordenó.

Ella llevo su mano a su vagina sintiéndola húmeda, empezó a tocarse despacio, deslizando sus dedos por su clítoris, estaba sensible y caliente, no quería acabar, bajo la velocidad para atenuar la sensación.  Noto la presión en su culo y se detuvo concentrándose en dilatarse para él, sintió como se abría su cuerpo dándole paso a su miembro, causándole dolor y placer, con un último envión ingreso por completo en ella y el roce de su cuerpo contra sus nalgas sensibles la hizo emitir un grito.

-Estas sensible, no? Le dijo él, seguí tocándote y disfruta de la sensación, no sabes lo lindo que se ve desde acá, sos increíble.

Volvió a tocarse dejando fluir el placer y el dolor, él entraba y salía de ella cada vez con más facilidad y fuerza hasta llevarla al punto que suplico que le permitiera acabar.

-Sí, acaba para mi Perrita, le dijo él con vos entrecortada.

Su orgasmo llegó intenso hasta el punto de sentir que se quedaba sin fuerzas, lo sintió moverse más fuerte y acabar en su culo, manteniéndose unido a ella, sosteniéndola.

Se retiro despacio y la ayudó a recostarse de costado.  Permanecieron unos minutos así, recuperándose.

-Creo que me vas a matar Perrita, le dijo él riéndose, estoy agotado.

-Entonces vamos a ser dos, porque estoy muerta, le dijo ella riéndose también.

-Vení, le pidió su Amo, extendiéndole la mano.  La llevo ante un espejo y la hizo mirar hacia atrás

-¿Llegas a ver? Le pregunto ansioso

Ella giró su cabeza, vio las marcas rosadas cruzadas en la espalda marcando de forma irregular las tiras y su culo de un tono rojizo tornándose a rojo intenso  donde había sido azotada por la fusta. 

Instintivamente se llevó la mano a una de las marcas y la tocó.

-Esa va a durar por unos días seguro, le dijo él abrazándola,  ahora necesitamos relajar ese lindo culo en el agua y descansar por hoy, ¿esta de acuerdo la sumisa?

Ella volvió su mirada hacia él y asintió entre sus brazos.





Sexto Dia - Comienzo

 Atendió la llamada del celular, eran sus abuelos, hablaban rápido y no lograba entender que sucedía.  Al calmarse un poco le explicaron que llego una carta de intimación por un préstamo que habían tomado hace 5 meses para unas reparaciones en la casa, cuando la abuela se enfermo tuvieron que dejar de pagarlo para destinar el dinero al tratamiento.  Trató de calmarlos, la salud siempre es primero y por suerte la abuela ya estaba mejor, les pidió que le pasarán una foto de la carta y que dejaran todo en sus manos, le agradecieron un poco avergonzados pero a la vez aliviados, realmente estaban angustiados con la intimación y no contaban con el dinero.

A los minutos de cortar recibió la imagen con la carta, por suerte el monto adeudado no era muy elevado $600 mil pesos a pagar en 12 cuotas de $50 mil, habían abonado las 2 primeras cuotas y los intimaban por las restantes 10 mas punitorios, tenían un retraso de 3 meses en los pagos, recibir este tipo de carta era lo normal ante la mora, pero entendía el nerviosismo de sus abuelos, dos personas mayores leer que tenían que cancelar en un solo pago el saldo de deuda, es comprensible no saber que hacer.

Llamo al número que figuraba al pie de la carta, la atendió una recepcionista y concertó una cita para el día siguiente.

Llego unos 10 minutos antes de la hora pautada, quería ver el lugar para asegurarse que fuera serio, parecía estar todo en regla, en Internet también tenía buenas reseñas.

 La hicieron pasar a una oficina, en ella se encontró con una mujer de unos 50 y tantos años de edad, muy bien arreglada que se presentó como Lucía mientras le daba la mano. 

Lucia abrió la conversación explicándole la situación, más o menos lo mismo que decía la carta, la escucho con atención y le dijo que ella quería hacerse cargo de la suma adeudada por sus abuelos, si podían llegar a un acuerdo.  Aunque la suma no era muy elevada, tampoco era menor, no quería hacer uso de sus ahorros, prefería una refinanciación y lograr que le bonificaran los punitorios, mientras pensaba en como convencer a Lucía de esto la escucho decir:

-Tengo una propuesta para hacerte, quiero que mantengas la mente abierta cuando la escuches y quizás te pueda interesar.  Tenemos una filial prestadora de servicios, te ofrecemos saldar la deuda a cambio de un contrato con los clientes de esta empresa.

La miró sorprendida sin saber que responder, era mejor que la refinanciación, poder saldar la deuda con sus productos y hacer nuevos contactos le parecía increíble.

-Como sería el contrato y los requisitos para acceder a esa opción, dijo cuando pudo poner sus ideas en orden.

Lucía empezó a explicar de forma pausada:

-El contrato da por saldada toda la deuda de tus abuelos, así que de eso ya no tendrías que preocuparte, los requisitos se ajustan a cada cliente, vas a tener que llenar un cuestionario bastante detallado con tus preferencias y gustos, eso nos da la pauta para unirte a quien más se aproxime a ellos.

-¿Unirme? No entiendo, ¿que servicios presta la empresa? Dijo un poco asustada

-Servicio de relaciones públicas, nuestros clientes buscan conocer personas…empezó a explicar Lucia

-No, discúlpame, la interrumpió subiendo un poco el tono, pero no estoy interesada en pagar la deuda siendo Escort, creo que te estas equivocando y desubicando conmigo.

-Por favor, no te equivoques, le dijo Lucía tranquilizándola, esto no es un servicio de Escort, es un servicio de encuentros entre Amos y sumisas.

De todas las respuestas posibles, la que escucho fue la más irreal de todas.

-Entiendo tu sorpresa, dijo Lucia, dejame que te explique.  Pensa en una aplicación tipo Tinder o de encuentros, bueno, nosotros ofrecemos un servicio igual pero de Amos y sumisas, la diferencia con nuestra agencia es que las personas que participan valoran su intimidad, y de esta manera se sienten protegidas, por diferentes circunstancias son personas que no están disponibles ni abiertos a relaciones y dan prioridad a su privacidad, una de las condiciones impuestas es que no podes involucrarte sentimentalmente, todo es muy serio y consensuado, ¿Entendes?

-Creo que sí, pero no entiendo que implica, me sigue pareciendo que estoy vendiéndome para saldar una deuda, respondió dubitativa.

-Te entiendo, dijo Lucía, es porque lo pensas sexualmente, hay chicas que no tienen sexo, solo cumplen fantasías, juegos de rol, etc., todo depende de lo que quieras vos y eso te une a un Amo de preferencias similares, vos tenes el control al pautar que queres hacer y sobre que puntos vas a ceder el control.  Hagamos una cosa, te voy a dar una ficha donde vas a detallar absolutamente todo lo necesario para sentirte segura, por mail te envío unos videos sobre diferentes prácticas y copia del contrato de confidencialidad, si aceptas se redacta el contrato entre Amo y sumisa, que en tu caso seria de 10 días (un día por cada cuota adeudada).  Te espero mañana a esta misma hora, pensalo bien, si aceptas, te vamos a llamar en 48 hs para avisarte que ya tenemos un Amo para vos y coordinar cuando se inicia el encuentro que seria en los días siguientes.

-Tene en cuenta eso al aceptar y despeja tu agenda para unas mini vacaciones inolvidables, le dijo con picardia.

-Ahora te despido así no te abrumo con tanta información.

Se levantó de la silla un poco mareada con el sobre que le había dado Lucía en la mano, al llegar a su casa lo abrió y empezó a leer la ficha.  Era un cuestionario sobre prácticas sexuales, fantasías, conductas, límites, pero también sobre su vida cotidiana, actividad laboral, gustos, etc. entraba en un detalle milimétrico, había una guía de como llenarlo y sin pensarlo empezó a tachar y señalar cada cosa que le gustaba o disgustaba.  Encendió la computadora y leyó el mensaje de Lucía, le aclaraba algunas dudas sobre estar 10 días con un desconocido, iba a poder tener su celular todo el tiempo, una palabra de seguridad  para frenar todo tipo de juego o simplemente en cualquier momento podía arrepentirse y querer volver, no había problemas, el contrato se podía cancelar por pedido de cualquiera de las partes, y eso no implicaba ninguna penalidad monetaria.  También había una opción de estar en rol 24/7 o solo part time (Lucía le sugería optar por esta última y en todo caso si todo iba bien pasar a 24 hs), parecía que estaban en todos los detalles, terminaba el mensaje alentándola a vivir la experiencia.

Abrió uno de los videos, se veía a una chica atada al techo con los brazos arriba y los ojos vendados, totalmente desnuda, un hombre la tocaba y besaba.  Lo cerró rápido, ver esos segundos la había excitado y sorprendido, abrió el segundo, se veía a una mujer sentada y a sus pies una chica que apoyaba su cabeza en su regazo, la mujer estaba leyendo y de vez en cuando, le daba de comer un pedacito de galleta a la chica que abría la boca contenta, lo cerró.  Este le sorprendió más que el anterior, la excitación se mezclo con la ternura que le causó, fue abriendo los tres que faltaban, las imágenes eran una combinación de sexo, torturas, caricias, adiestramiento, juegos… no pudo reprimir el deseo de tocarse mirándolos nuevamente, en ese momento entendió lo que decía Lucia sobre vivir una experiencia única y supo que iba a aceptar.







viernes, 25 de noviembre de 2022

martes, 22 de noviembre de 2022

Killing Moon - Echo & the Bunnymen

 Para los amantes de las series de suspenso/terror como yo, la serie 1899 no solo es original y esta bien desarrollada sino que tiene una banda de sonido buenísima, este tema suena de fondo al finalizar el capítulo 4.



Hace años que no escuchaba esta canción, me hizo recordar cuando era adolescente y también me hizo pensar en vos.

¿La habrás escuchado también cuando eras chico? 

Yo pasaba horas en la habitación sola escuchando música, leyendo, tocándome... Esta canción me transporta a ese tiempo cuando soñaba despierta con conocer a alguien como vos.


domingo, 20 de noviembre de 2022

Lovesong - Version Adele


 


Quinto Dia - 2da Parte

 En medio de ese torbellino de emociones, no se dio cuenta cuando se acercó a ella la chica que antes la había observado tan fijamente.

-¿Te duele verlo así?, yo estaría llorando como loca por los celos, le dijo la chica de manera intrigante.

-Cuando lo vi que se dirigía hacia ellas en vez de acercarse a mi pensé que iba a dolerme, contestó sincera, me sorprende a mi misma que no sea así. Creo que ahora viéndolo, entendí que el placer se puede dar y recibir de cualquier persona en cualquier momento, pero la conexión, más allá de lo sexual, no es algo fácil de encontrar.  Yo lo veo disfrutando, me mira y siento el mismo placer que él, siento que compartimos el juego, siento que somos la misma persona…

Su voz se había transformado casi en un susurro.  Estaba reflexionando en voz alta, siendo demasiado sincera con una completa extraña que la miraba extrañada.  Se quedo callada y le sonrió.  La vio reírse también pero falsamente y con palabras de compromiso se alejo hacia el otro extremo de la habitación.  Se acercó al mismo hombre de antes e intercambiaron algunas palabras al oído para después clavar otra vez la mirada en ella.  

Por unos segundos todo ese movimiento le pareció extraño e incómodo, pero volvió a concentrarse en él, estaba recostado boca arriba con cada una de las chicas a su lado turnándose para besarlo en todas las partes de su cuerpo, una de ellas se subió encima, la penetro mientras emitía un grito callado de placer, levanto levemente la cabeza buscándola a ella con la mirada, cuando la encontró sus ojos se nublaron de deseo clavándose en los suyos, viendo su placer se movió un poco en la silla y sintió como su humedad invadía todo su sexo.  

El espectáculo que tenia delante de ella le daban ganas de tocarse ahí mismo sin importarle la gente ni el lugar, ahora entendía porque la habían atado, trato de moverse para aflojar la tensión de su cuerpo, pero solo consiguió excitarse más, volvió a concentrarse en él.

La escena era una mezcla de cuerpos que se movían a la vez, mientras una de las mujeres lo seguía besando la otra seguía montándolo y tocándose a la vez, sus gemidos eran suaves y ahogados pero se notaba claramente que la mujer estaba llegando al orgasmo.  Al acabar, se retiro de encima suyo y cambio de posición, se recostó boca arriba, ubicando a la otra chica encima suyo levantándole la cola para que mi Amo se colocará por detrás penetrándola con fuerza, mientras se podía distinguir como las dos mujeres se estaban masturbando mutuamente y besándose.  Mi Amo entraba y salía del sexo de la chica que estaba en el medio, haciendo que el silencio se interrumpiera por el ruido de la humedad chocando con sus cuerpos. Él la volvió a buscar con la mirada y al encontrarla ella supo que iba a acabar, los músculos de su entrepierna se contraían  ansiando tenerlo dentro suyo, lo vio temblar y los gemidos de las mujeres se escucharon mas intensos, llegaron los tres al orgasmo casi al mismo tiempo, mientras ella sentada y prisionera en la silla, sentía que sus músculos internos se contraían  ansiando sentir el mismo placer.

Esa masa tan atractiva de piernas, brazos, figuras, se fue desarmando ante sus ojos, era lo más excitante y raro que había vivido hasta ahora, su cuerpo estaba sensible al punto de sentir que si la tocaban podría acabar al segundo, intento calmarse.

Marcela y Gastón se acercaron.

-Vamos, le dijeron.  Gastón la desato y llevo la soga para su devolución.  Marcela la tomo de la mano para retirarla de la habitación.

Lo buscó con la mirada antes de salir  y no pudo verlo, se sintió desamparada al romperse la conexión.

-No te preocupes, le dijo Marcela, es solo unos segundos para que puedan refrescarse y cambiarse.

-Entiendo, le dijo y se dejo guiar por ella hacia el bar.

A los pocos minutos sintió unos brazos que la rodeaban, giró la cabeza y era él que la acercaba a su cuerpo abrazándola por detrás.

-¿Todo bien? Le susurro al oído el Amo.

-Todo más que bien, le respondió recostándose un poco en él, estoy toda mojada. La miro de costado y manteniendo su cuerpo pegado al suyo fue corriendo una mano hacia atrás y la subió por debajo de su vestido hasta su sexo, estaba toda empapada y sus dedos al salir de su interior dejaron una estela por su cola.

-Mmm que bien se sintió eso, le susurró despacio, creo que es hora de irnos.

Saludaron agradeciendo a Marcela y Gastón y se retiraron del lugar sonriendo.

Dejo que la paz y la tranquilidad de la casa la reconfortara, fue a la cocina a buscar algo para tomar, cuando volvió al living  vio a su Amo con el celular de ella en la mano.

-Desbloquealo, le pidió dándoselo.

Lo hizo y se lo volvió a alcanzar, abrió la aplicación de música y empezó a leer la  lista de artistas.

-U2, Coldplay, Foo Fighters, Pearl Jam, Depeche Mode, The Cure, Lorde, Adele, Andrés Calamaro…un poco de todo parece…, dijo divertido.

-Si, me gusta casi todo, dijo sonrojándose la sumisa.

-Wos?, la miro evaluándola.

-Si, me parece de la nueva generación,  de lo mas talentoso, respondió ella.

La volvió a mirar sin decir nada, indescifrable en su expresión.

Después de unos segundos, empezó a sonar por el parlante la versión de Adele de Lovesong de The Cure.

-Vení, le dijo extendiéndole la mano su Amo.

Bailaron despacio.

-Lo de hoy estuvo increíble, vos estuviste increíble, le dijo él con ternura.

Al principio no entendió muy bien qué quería decir con eso, ella no había hecho nada mas que observar,  después comprendió que todo lo que sintió, esa conexión, el también la había sentido.

Lo escucho susurrar cantando la canción, lo miro sorprendida, le corrió el pelo y la beso despacio.

-Es cierto lo que dice la letra, así me haces sentir, le susurro al oído su Amo.

-Así me haces sentir a mí también, respondió tímida.

La tomo de la mano y la llevo hasta la cama, le saco el vestido despacio dejándola desnuda.

-Basta de juegos por hoy, le dijo su Amo en tono suave.

Empezó a hacerle el amor despacio, ella no podía aguantar tanta excitación contenida e intento acelerar los movimientos.

-Shhh, la calmo, esta vez no, entregate y déjate llevar, le dijo mirándola con ternura.

Así lo hizo y fue suya.



sábado, 19 de noviembre de 2022

Quinto Dia - 1era Parte

 Llegaron pasadas la medianoche.  En la puerta los esperaban Gastón y Marcela sonrientes.  Ingresaron todos juntos a lo que parecía una casa reciclada, estaba muy oscuro, apenas unas luces iluminaban el camino hacia lo que sería en su momento un patio central.

La noche era limpia y cálida.  Miró hacia arriba, las estrellas la transportaron un segundo alejándola de la realidad, cuando bajo la mirada el lugar seguía teniendo un halo de misterio.

Estaba vestida con un solero negro corto, suelto y simple, bastante sobrio y cómodo para la ocasión, no llevaba ropa interior y eso la hacia sentirse desnuda sin estarlo, no le pregunto cuando ni como lo había conseguido, se había vestido tratando de calmar el nerviosismo que le provocaba la intriga de saber como sería aquella fiesta, sus sandalias de tacon alto le daban el cierre perfecto al conjunto.

A medida que se acostumbro a la penumbra, vio que había varios grupos de personas que charlaban y recorrían el lugar, había unas mesas con diferentes objetos exhibidos.

-¿Te intriga?, le pregunto su Amo.

-Sí, no entiendo muy bien como funciona todo esto.

-Vení, te voy a enseñar, le dijo, y haciendo una seña a Gastón se separaron y fueron hacia las mesas.

-Esto que vez acá es una mesa con cuerdas para bondage, aquellas que vez allá exhiben objetos para disciplina/castigo, fantasías, rol, adiestramiento, etc., cada una es temática por eso ves desde cuerdas hasta fustas y collares, podes tomar lo que quieras y dejarlo antes de irte.

Abrió los ojos sin saber que decir, vio como un hombre le colocaba un collar a una chica voluptuosa y le ataba una correa al cuello, por otra mesa, una mujer tomaba un corset de vinilo y se lo colocaba a un chico que parecía el hombre más feliz del lugar.  

-¿Y a vos que te gustaría? Le pregunto intrigado.

-No se…contestó con un hilo de voz, le gustaba todo pero a la vez se sentía completamente abrumada.

Lo vio llenar con sus iniciales una ficha y tomó una soga.

-Vení Perrita, vamos a comenzar con algo simple.

Le ató las manos por delante y con el resto de la soga tiro hacia él.  

-Ahora no te podes escapar, le dijo, riendo.

-Nunca me escaparía, le contesto entre risas.  Era increíble como algo tan simple como atarle las manos hacia sentirla tan unida a él.

-Vamos, te voy a llevar a recorrer el lugar.

La fue guiando como una prisionera moderna mientras recorrían cada habitación.  Sus ojos trataban de absorber cada escena.  Varios curiosos miraban como la Ama del corset castigaba con un látigo flogger al sumiso feliz, en otra habitación un Amo daba una lección de adiestramiento a tres sumisas en cuatro patas, en la continua se exhibían tanto sumisas como sumisos completamente desnudos, mostrando los dibujos provocados por diferentes castigos recibidos. 

 En la última habitación, aunque había un grupo de personas reunidas, entre ellos Gastón y Marcela, no logro ver cual era el espectáculo.

Lo miro intrigada y solo obtuvo como respuesta que él le pasara la soga a Marcela.

-Cuídala, le dijo, y se retiro por una puerta lateral.

-¿Paso algo? Le pregunto a Marcela preocupada.

-No, hermosa.  Cada una de estas actividades se reservan y se anotan previo al evento, es cosa de organización, tu Amo se anotó en una que comienza en 10 minutos.

No supo que contestar, su corazón empezó a acelerarse, sintió una mezcla de angustia y excitación por encontrarse sola y por la expectativa de no saber que iba a pasar.

Trajeron una silla y Marcela la sentó en ella.  Era extraño ser la única sentada con tanta gente alrededor.  Se sintió observada, evaluada.  

Como si presintiera su ansiedad, Marcela los alejo un poco, le agradeció con la mirada.  

-¿Estas bien? Le pregunto Gastón.

-Tu Amo nos pidió que te cuidaramos, si en algún momento necesitas parar o queres irte, nos decís y te sacamos, ¿esta bien?, dijo Solicito Gaston.

-Si, entiendo, muchas gracias, contestó la sumisa con un hilo de voz, la ansiedad llegaba a su punto máximo.

-Dame tus manos, le pidió.

Las extendió ante Gastón y este hábilmente cambio la atadura llevándole los brazos hacia atrás rodeando tres veces su cuerpo con la soga e inmovilizándola a la silla.

Marcela le susurró al oído, -Disfrutalo…

Vio que todos los ojos se posaban en ella, en especial una pareja en una esquina, sentía el peso de su mirada en cada poro de su cuerpo.

Se encendieron unas luces de colores y se apagaron las blancas, colocaron un futon, almohadones y soltaron unas cortinas dando al lugar un ambiente de las mil y una noche.

 Entraron por la puerta del costado dos chicas.  Eran realmente hermosas, estaban completamente desnudas, sus cuerpos y su seguridad al caminar hacía que no pudiera quitarles la vista de encima.  Comenzaron a besarse y tocarse, sintió como sus pezones rozados por la soga que la ataba a la silla empezaban a endurecerse, la humedad en su sexo iba en aumento.  Entonces lo vio, su Amo estaba apoyado en la puerta mirándola, no llevaba nada de ropa y sin embargo no había dejo de pudor en su postura.  Pensó que se iba a acercar a ella pero no fue así, avanzo hacia las dos chicas y comenzó a besarlas de la misma manera que lo hacía con ella, las tocaba y a la vez lo tocaban con la misma intensidad que ella sentía cuando estaba con él.  Se removió en la silla incomoda y excitada a la vez, quería estar ahí con ellos pero a la vez quería seguir mirándolos.

 Mientras veía como le hacían sexo oral entre las dos, sus respiraciones se convirtieron en exhalaciones de placer inundando toda la habitación.

Su cuerpo y su mente eran un torbellino de emociones.


viernes, 18 de noviembre de 2022

Cuarto Dia

 En el baño encontraron a Marcela quien se ofreció a limpiarla.  Pensó que él se iba a negar, pero acepto.  Tomó el celular de sus manos, tenía que hablar un par de cosas con su amigo dijo y se escucharon las risas de ambos al salir del baño.

Marcela fue tan suave y delicada mientras pasaba la toalla húmeda por su cuerpo,  le hizo recordar al toque de una hermana o madre.

-Gracias, le dijo, sos una ternura.

-Gracias a vos, le respondió, comerte fue como saborear un fruto exótico y encantador.

Se puso completamente roja por el tono sexual del comentario, sentía las mejillas calientes.

-jajaja sos una cosita increíble, lástima que nuestros Amos justo no están para verte así.

Se rió avergonzada.

-¿Hace mucho estas con tu Amo?, pregunto

-Sí, hace como 10 años, al tuyo lo conozco de la misma época , son amigos y cuando me entregue a mi Amo nos hicimos amigos los tres.

Se la quedo mirando, tenía muchas preguntas pero no se atrevía a formular ninguna.

-Sabes, le dijo, las sumisas podemos preguntar y hablar, en todo caso ellos no contestarán, pero no hay nada de malo en estar intrigada, te voy a contestar lo que no estas preguntando.

-No, nunca me intereso ser su sumisa, mi Amo me volvió loca desde que lo conocí.

-Sí, me parece encantador y excelente persona, pero sus gustos difieren a los míos y somos mejor amigos los tres, funcionamos mejor así, tampoco nunca demostró interés en mí de esa forma.

-No, nunca tuvo una sumisa, sos la primera, lo vi jugar con otras pero algo ocasional y sobre este trato a través de la agencia de prestamos que te permitió conocerlo, nunca la chica en cuestión paso siquiera la noche.  Eso es algo que solo él sabe porque lo hace.

-Disfruta del momento, seguí lo que te dicte el corazón, hasta ahora veo que están hechos el uno para el otro, cuando estabas conmigo sentía como te comía con la mirada, el deseo que le generas y la ternura, nunca vi eso en él, y mira que lo conozco hace años, incluso llegué a conocer a la familia.

Se abrió la puerta y ambas se sobresaltaron un poco por el susto.

-¿Siguen acá? Les dijo.  

-Marcela, me dice Gastón que ya es hora de irse, le alcanzó el celular.

-Sí, dijo riéndose, se hizo bastante tarde.  Salió casi corriendo del baño a buscar sus cosas, los beso apurada y se despidió todo en cinco segundos.

-Es todo un personaje, pero los dos son grandes amigos, dijo en tono afectuoso.

-Me cayó súper bien, se la nota una buena mina, le respondió, al final se fue sin comer el postre.

-Creo que vos fuiste el postre, le dijo abrazándola.

-Me da un poco de vergüenza.

-Nunca la tengas conmigo, pero ya veo en que estas pensando…

-¿En qué? Le dijo con una sonrisa pícara.

-En el Helado.

Rieron al mismo tiempo.  

-Anda a buscarlo y trae dos cucharas, le dijo palmeándole la cola.

-Si, Señor, dijo todavía riéndose.

Al volver se sentaron juntos en el sillón.

-Gastón nos invito a una fiesta, mañana a partir de la medianoche, ¿Te interesa ir? Me pregunto mientras tomaba un poco de helado.

-¿Qué clase de fiesta?, no se si tenga algo apropiado para ponerme, no me permitieron traer nada salvo una muda de ropa

-No es esa clase de fiesta, es una fiesta de nuestra comunidad, no te preocupes por el vestuario.

Lo miro intrigada y abrió la boca sorprendida, asintió con la cabeza diciendo esta bien.

-Así me gusta Perrita, le dijo, y la beso.





miércoles, 16 de noviembre de 2022

Tercer Dia - 2da Parte

 La luz de la mañana entraba cálida por los ventanales, el día prometía ser excelente para disfrutar del sol y la playa.

-Me tenes que pasar la receta de esa obra magistral, le dijo a Mercedes-Espero que me incluyas todos tus secretos.

-No te preocupes, te voy a escribir todo paso a paso, es su postre preferido, le respondió guiñándole un ojo, me alegro que te hayas quedado.

Justo cuando le iba a preguntar que quería decir con eso de haberse quedado, escucho su voz.

-Buenos días, ¿Qué están cuchicheando por acá? Dijo con tono intrigado

-Cosas de mujeres, le respondió provocadora.  Sus ojos se fijaron en ella.  Cuando la miraba así, no podía sostenerle la mirada, la ponía tan nerviosa, miró hacia abajo y le ofreció un café.

-Gracias, le dijo, parece que alguien decidió portarse bien.

Mercedes se rio, -Voy a hacer unas compras para los próximos días, ¿quieren algo especial?

-¡Helado!, respondió ante la sorpresa de ambos que la miraron un poco atónitos.

Mercedes estalló en risas.

 -Pareces mi nieta, le dijo con ternura, ¿anoto helado?, le pregunto buscando la aprobación de su patrón.

-Si, anota Helado y también algo para una cena especial que se pueda calentar en el horno, ahora te doy las indicaciones y dirigiéndose a ella le dijo – Hoy vamos a tener visitas para cenar.

El reloj marcaba las 20:30 cuando sonó el timbre de la entrada. Era una mujer de mediana edad, bastante atractiva de pelo castaño oscuro sujetado en una cola de caballo, sus pechos eran pequeños pero lo compensaba con unas caderas bien marcadas.  Al ingresar después de saludarlo, fue directo a ella.

-Hermosa, oí cosas maravillosas de vos, ya queríamos conocerte, dijo entusiasmada.

-¿Queríamos, viene alguien más? Dijo confundida

-Mi Amo y yo, le respondió y puso su celular enfrente de ella.  En la pantalla se veía un hombre de unos 40 años sonriente, no supo muy bien qué hacer, la situación la sorprendió por completo.

-Esta de viaje pero no quería perderse el evento del año, ¡conocerte! 

Nerviosa saludo con la mano como una nena de colegio, ambos rieron ante la ocurrencia.

La cena transcurrió normal, hablaron de cosas rutinarias, economía, cine, series, sin entrar en ningún tema personal, después de pasado un tiempo, cuando creía que eso iba a ser todo y los invitados se iban a retirar, él la llamó apartándola un segundo.

-Ahora vas a ir a la habitación, quiero que te desnudez y nos esperes ahí, dijo con su tono autoritario al cual se había acostumbrado.

-Si, Señor, dijo obediente y vio como sus ojos se llenaban de ternura.

Se situó en el medio de la habitación, él se sentó en una silla apoyando el celular con la video llamada activa en una mesita a su lado, Marcela, así se llamaba nuestra invitada, fue la última en entrar y cerró la puerta.

-Quiero que sepas que no vamos a sesionar, eso solo está reservado a ellos o a ordenes de ellos, hoy me pidieron que tengamos sexo, ¿estas de acuerdo?, pregunto.

Lo busque con la mirada y lo vi asintiendo, -Sí, estoy de acuerdo.

Marcela la beso y fue un beso increíblemente tierno y suave, sabía a fresas.

Todo su cuerpo desprendía calidez, le quitó el vestido y comprobó su desnudez, su piel era de un tono tostado dorado, a la luz de la habitación parecía una diosa.

Sintió sus manos recorriendo su rostro hasta descender por su cuello y llegar a sus pechos, los tomó presionándolos y bajo para besarlos, sus movimientos eran lentos y suaves, esa extrema ternura la desestabilizaba, le gustaba pero también la hacia desear mucho más, sintió como sus manos se hundían en su entrepierna y tocaban la humedad que empezaba a formarse en ella, la tomó de la mano y la llevó a la cama.  Le pidió que se sentará y le abrió las piernas, se arrodillo frente a ella y reclinándose empezó a lamerla despacio, siguiendo la línea de sus muslos hasta llegar y abrir sus labios internos con la lengua, sentía como succionaba y buscaba su clítoris al mismo tiempo que introducía dos dedos en su vagina presionando de manera experta ese lugar que la volvía loca, su respiración se aceleró y no pudo evitar suspirar, esa manera de tocarla le provocaba tanto placer que le hizo arquear la espalda.  Lo buscó con su mirada y lo noto completamente excitado pero no se movió de la silla, sus ojos estaban fijos en ella y una sonrisa cargada de deseo se dibujo en sus labios. El placer que sentía hizo que vuelva a gemir, se recostó entregándose por completo, la lengua de Marcela se movió más rápido al igual que sus dedos entrando y saliendo de ella, volvió a arquear la espalda esta vez en medio de un gemido de placer, no iba a parar, seguía lamiéndola, sentía su lengua y sus labios calientes presionando, sus dedos salían chorreando su humedad, no pudo evitarlo, llegó al clímax retorciéndose de placer.  Entonces se separo y la recostó en la cama, se ubico en dirección opuesta a ella entrelazando sus piernas, se froto contra ella y la sensibilidad del reciente orgasmo la hizo volver a gemir, la veía como se frotaba  y como con sus dedos a la vez se masturbaba, su cara trasmitía el placer que estaba sintiendo, se rozaba suave contra ella, deslizándose en su humedad y eso la estaba volviendo loca, escucho como los gemidos de Marcela se intensificaron hasta volverse gritos de placer, había llegado al orgasmo, por unos segundos vio como dejo de moverse disfrutando de la sensación que recorría su cuerpo.

Se incorporo despacio y la beso, gracias le susurró al oído.  La vio buscando algo, volvió con un consolador doble y sentándose de rodillas en la cama se lo coloco dentro de ella, la observaba hipnotizada viendo como se dilataba su entrada al dar paso al juguete, su rostro reflejaba la sensación que esto le provocaba. 

 Vení le dijo, la sentó encima suyo y le introdujo la otra mitad del aparato. Se sentía unida a ella y eso la excito. 

 -Ahora movete despacio, que no se salga, le dijo.

Así lo hizo, sintiendo como entraba y salía el consolador de adentro de ella y como ese impulso hacia que entrará y saliera de Marcela, estaba sobrexcitada, empezó a moverse más fuerte, sentía como hacía tope dentro de ella y a la vez como entraba y salía de su compañera, sus cuerpos se rozaron al conseguir coordinar los movimientos y en cada roce su clítoris se inflamada más y más, Marcela tomo su mano y le mostró como tocarla e hizo lo mismo con ella, mientras ambas se masturbaban sintiéndose llenas por el aparato no pudo controlarse más y empezó a temblar.

-esperame, la escucho decir, acabemos juntas, ya casi llego.

 Trato de concentrarse y esperar, todo su cuerpo temblaba.  Ahora, la escucho decir y libero todo lo reprimido, se escucho gemir de placer y a la vez se mezclo con los gritos que emitía Marcela empapándola con su orgasmo.

Ambas cayeron de costado en la cama.  Despacio Marcela saco el consolador doble de adentro del cuerpo de ambas, le aparto el pelo de la cara y la beso atrayéndola para abrazarla.

Estuvieron así unos minutos, hasta que Marcela se incorporo y fue a buscar el celular antes de retirarse de la habitación. 

 Lo vio y lo primero que noto fue su erección presionando el pantalón,  se acercó a ella.

-¿Cómo estás? Le pregunto

-Increíble y vos, ¿te gustó?

-Me encantó, quiero acabar ahora mismo en tu boca

-Hacelo por favor, le pidió.

Abrió su boca para él y empezó a lamerlo, recorriéndolo todo, desde su perineo hasta tomarlo por entero lubricándolo con su saliva.  Su cuerpo sentía todavía el orgasmo y su boca respondía con pasión a esa sensación. Él retiro un poco su miembro de ella y acabo en su cara, cuello y pecho.

-Otra vez tenemos que limpiarte Perrita, le dijo risueño, Vamos.




viernes, 11 de noviembre de 2022

Deseo y Amigos

Y así fue que nos vimos 2 veces esta semana.
Como venia advirtiendo el extrañarte siempre me lleva a cometer locuras, pero era imposible escuchar tu voz por teléfono y no querer verte, quizás vos si hubieses podido seguir de largo,  no lo sé, pero obviamente mi esencia es más impulsiva, el solo escucharte activó eso en mi y termine corriendo hacia vos. 
 Que desastre si no me llamabas para pararme 3 minutos, no se que hubiese pasado, y yo como si nada riéndome, el nivel de inconsciencia al máximo.  
¿Se noto cuanto te deseaba? Tus besos y mis besos a escondidas nos transformaron en dos adolescentes que quieren hablar, reflexionar, besarse, tocarse, todo en los pocos minutos que tienen disponibles.  
Lo sumamos a experiencias Bizarras y van...
Ayer Jueves volvimos a ser adultos. 
 Después de verte siempre me siento calma, por eso ayer estaba mucho mas serena. Como te traté de explicar, es el paso del tiempo alejados y sin vernos lo que hace crecer esa sensación de necesidad de vos, no es algo sexual evidentemente, porque el Lunes no tuvimos sexo y si fuera eso ayer te hubiese saltado encima en vez de estar tan tranquila, así que es la necesidad de estar con vos haciendo cualquier cosa (si incluye unos besos mejor, bueno también algún extra se acepta)
Así que podríamos decir que llegamos a un equilibrio donde podemos relacionarnos de todas las maneras posibles, ¿que pensas?, ¿Es algo viable?
 Todavía no se si te es cómodo que te hable de mi pareja, confiezo que ahora soy más curiosa sobre la tuya y tu vida.  
Te descubro en cada palabra, en cada opinión, en cada anécdota, sos alguien que conozco y nuevo a la vez, que sensación más rara que me llegues a conocer en ese aspecto a mi también, aunque vos me conoces mucho mas, mis gustos por el anime y el manga, mis gustos musicales/cine que son super eclécticos, mi tendencia política contradictoria de centro derecha que reivindica a Cavallo, pero que es seguidora fiel de Mayra Arena...
Siempre estuve más expuesta que vos, era hora que aparecieras.
Así que iguales en muchos aspectos pero diferentes Hermanito, me intriga saber más.
Sus bromas y las mías siguen igual, aunque ahora estoy más caprichosa y mimada provocandolo siempre, ¿Le tomé el tiempo? ¿O es solo porque usted me deja ser?
Creo que pronto vamos a saber las respuestas.
Lo adoro Amito.



miércoles, 9 de noviembre de 2022

You Know I'm no good - Amy W.

 


Tercer Dia - 1ra Parte

 Cuando abrió los ojos, lo vio mirándola pensativo.

-Pensé que no te ibas a despertar, ya casi es medianoche, le dijo, ¿tenes hambre?

-Un poco, contestó, sentía todo su cuerpo entumecido, la tensión del momento vivido había contracturado cada uno de sus músculos.

Lo siguió hasta la cocina, había un sándwich a medio comer y otro entero.

-Come algo, le dijo y le alcanzó el sándwich.

Con los primeros bocados se le abrió el apetito y terminó devorándolo todo.

-¿Estaba bueno? Te lo hice especialmente por haber sido tan buena Perrita, ahora te mereces un premio, seguime, le dijo mirándola de manera especial.

La llevo al Deck, el clima estaba templado con una suave brisa de verano, la iluminación tenue que daban unos faroles hacia que el lugar pareciera un sueño.  Había encendido el jacuzzi que se encontraba en la esquina de la plataforma, el agua estaba caliente, le pidió que se quitara la ropa y se metiera.

Lo hizo gustosa, los chorros de agua la relajaron, cuando abrió los ojos, lo vio sentado a su lado con un pote en la mano.

-Abrí la boca, le dijo.

La abrió confiada.  El sabor del chocolate, mezclado con los frutos rojos era increíble, volvió a abrir la boca pidiendo más.

-jajaja parece que te gustó, no se si darte más.  Se lo notaba de excelente humor, se comió la cucharada que sostenía en la mano ante la mirada ofendida de ella.

-Pensé que era mi premio, dijo riéndose

-Y no lo compartís conmigo?

-Nunca comparto las cosas que me gustan, pero bueno, con vos hago la excepción 

-Así me gusta Perrita, te mereces otra cucharada.

Terminaron el postre y tomó nota mental de pedir la receta para poder hacerlo.  

Le pidió permiso para poner música, empezó a sonar You Know I’m not good de Amy Winehouse. Su mirada se posó en ella sorprendido y la acercó a él.

-Vení Perrita, sentate encima de mí.

Se besaron despacio, disfrutando de la música y el agua hasta el momento que sintió su erección presionando su entrepierna, ese solo roce la volvió a encender.  Sentía su cuerpo caliente de nuevo y su humedad se mezclaba con el agua, no supo si fue la situación o si era medianoche y eso la desinhibía, pero tomó su mano y la bajo para que la tocará.

-Queres tomar el control Perrita, estas empapada de nuevo, todavía no tuviste suficiente.

-Te quiero a vos, quiero ser tuya.

-Ya sos mía, fue la respuesta, ¿no te diste cuenta?, estas hecha a mi medida. 

La agarro de la cadera y con un movimiento la penetro, que bien se sentía tenerlo dentro suyo, realmente se sentía como encajaban perfectamente.

-Este es tu premio, disfrútalo, le dijo mientras la besaba y se movía despacio dentro de ella.  

Se oyó gemir de placer e intensificó el movimiento, quería más, lo quería todo de él, lo atrajo hacia ella con más fuerza y sintió como la alzaba y la apoyaba en el borde del jacuzzi, cuidando de no salirse de dentro de ella.

-Me vas a volver loco si seguís así, le susurró.

-Dame más por favor, quiero sentirte más, le dijo con la vos llena de deseo.

Se inclino sobre ella y la empujó para poder acomodarse encima, le alzó las piernas hasta apoyarlas en su pecho y la penetro con más fuerza, no pudo evitar emitir un pequeño grito de dolor, pero él no se detuvo , volvió a penetrarla profundo y con fuerza y esta vez su grito fue de placer, la acerco y la beso dejándola sin aliento, lo sentía fuerte dentro de ella y su cuerpo excitado empezó a contraerse aproximándose al orgasmo.  Una de sus manos se posó en su garganta mientras la besaba y presionó apenas despacio,  vio que la miraba atento sin dejar de entrar y salir de ella, su respuesta fue un gemido de placer que el tomo como una invitación a continuar, apretó un poco más, sus ojos estaban llenos de pasión al igual que los suyos, se dio cuenta que su orgasmo estaba tan cerca como el de ella.

-Voy a acabar Señor, le dijo, soy completamente tuya.

Presionó un poco más llevando a que ambos no pudieran contenerse  y llegaran al orgasmo quedando exhaustos.

La rodeo con sus brazos y le dijo sos mía, no lo olvides.




martes, 8 de noviembre de 2022

Segundo Dia - 2da Parte

 Estuvieron el resto de la mañana en el deck leyendo y mirando la playa, le dijo que por ahora no salían a caminar porque tenia otros planes para ella que las quemaduras por el sol podrían arruinar.  Estar recostada frente al mar le hacia recordar las vacaciones, Mercedes se fue y les dejó unas ensaladas para el almuerzo, cocinaba delicioso, dejo que la música que sonaba de fondo la relajara.

Habían pasado un rato en esa modorra de la tarde cuando se dio cuenta que él no estaba al lado suyo, se levantó para buscarlo y escucho ruidos en la única habitación que conocía, se acercó despacio, la puerta estaba abierta y vio una especie de taburete de ejercicios en el medio de la habitación.

-Bienvenida, le dijo, desnudate. 

Se saco el vestido y lo dejó a sus pies.

Se acercó a ella y empezó a besarle los pechos, los mordía y succionaba con fuerza, sus manos le apretaban la cola haciendo que el objeto se insertara más, empezó a excitarse mucho y a desear que estuviera él dentro de ella, que la hiciera acabar, sus dedos volvieron a enterrarse en su entrepierna y salieron increíblemente mojados, no podía más, si no la llevaba al orgasmo iba a acabar solo con besarlo.

La ubico frente al taburete y la recostó sobre él, sus brazos y piernas colgando al costado los fue atando hábilmente a cada una de las patas, estaba inmovilizada. 

Sintió sus manos masajeando su espalda y bajando por su cola hasta masturbarla.

-Por favor, se oyó decir, por favor quiero tenerte dentro mío.

No hubo respuesta, solo el sonido de una vibración y después la sensación de que iba a morir de placer, estaba utilizando un juguete para volverla completamente loca y lo estaba por lograr, no se dio cuenta cuando retiro el tapón de su cola, solo estaba concentrada en que no vuelva a  retirar el juguete y que la hiciera acabar.

-¿Que queres Perrita?, decímelo.

-Quiero tenerte dentro mío ahora, dijo, y su voz era una mezcla de excitación y frustración.

-Tus deseos son órdenes, dijo riéndose.

Se coloco detrás suyo y empezó a penetrarla por atrás, era mucho más grande que el objeto de metal y el dolor empezó a intensificarse.

El placer causado por el movimiento del aparatito sobre su clítoris, que lo retirará cada vez que la sentía por acabar la hacia querer gritar y era peor esa tortura que el dolor por la penetración en sí, en un último impulso la lleno por completo, lo escucho jadear excitado, y empezó a moverse suave dentro de ella, su cuerpo se estaba dilatando acomodándose a él.

-Así Perrita, que bien se siente esto, oírlo decir eso la excito aún más. – Ahora vamos más fuerte, podes aguantarlo, relájate.  Sus movimientos fueron más fuertes y más duros, el dolor volvió con mayor intensidad pero esta vez el juguete fue remplazado por sus dedos que no se detenían.

-Ahora acaba para mi, Perrita.

No hubo que esperar mucho, su orgasmo llegó como una explosión contenida después de tantas horas, todo su cuerpo temblaba de placer.

-Muy bien, estas empapada, ahora quiero que me des otro y me hagas acabar a mi también.

¿Había oído bien? Quería que tuviera otro orgasmo estando agotada, era imposible, pero sintió como se volvió a mover dentro de ella, otra vez despacio y el juguetito volvió al mismo lugar estratégico de antes.  Su cuerpo reaccionó erizándose por completo, esta vez si se oyó gemir de placer, era demasiado, estaba muy sensible y cada parte de su cuerpo le pedía ser liberado en un nuevo orgasmo, no podía moverse pero quería sentirlo más profundo.

-Por favor, haceme tuya, nunca había rogado por nada y ahora suplicaba, por favor…Quería que lo hiciera más fuerte, quería volver a sentirlo en cada parte de su ser.

Se movió más profundo dentro de ella, y su mano guiaba en círculos  el aparato sobre su clítoris.

-Voy a llenar ese lindo culo con mi Leche preciosa, le dijo al oído sorprendiéndola y excitándola al punto de no aguantar más 

Sentía el orgasmo recorriendo todo su cuerpo y murmuró las palabras de permiso que la liberarían, apenas oyó la respuesta de aprobación, se hundió en la nada de llegar a un nuevo orgasmo.

Cuando volvió un poco en sí, comprendió que él había acabado casi al mismo tiempo que ella, se separo despacio y busco una toalla con la cual se limpio y la limpió.  Le desató las manos y las piernas y la ayudó a levantarse, se sentía mareada, iba a ir a recostarse al camastro, pero la detuvo y la llevo a la otra habitación, ya había oscurecido y en su estado apenas pudo distinguir la cama.

-Descansa, lo escuchó decir, sus ojos ya se habían cerrado.



Segundo Dia - 1era Parte

 Se despertó y no estaba sola, una señora de unos 65 años la miraba sonriente.

La habitación estaba completamente cambiada, con la luz del sol que entraba por una ventana abierta ya no parecía tan aterradora y era hasta normal. ¿Donde estarían las cadenas y la fusta con la que la había azotado? Miró pero no vio rastro de nada que no fuera una habitación común y corriente.

-Te traje un poco de todo porque no sabía que querías desayunar, espero te guste, me Llamo Mercedes  si necesitas algo me llamas, le dijo con tono amoroso.

-Gracias, se ve todo delicioso, lo incómodo y subreal de la situación hizo que sonriera nerviosa.

Cuando estuvo sola vio un pareo apoyado en la mesa, era de estilo playero bien suelto, se lo puso y empezó a comer justo cuando se abrió la puerta y él entro.

-Buenos días, veo que estas desayunando, le dijo con mirada cómplice.

-Buenos días, contestó, si está todo riquísimo, en especial el jugo, gracias.

Se sentó delante suyo y tomo el vaso con jugo para probarlo.

-Sí, esta muy bueno, respondió, mientras se acercaba para jugar con un mechón de su pelo.

Se removió en la silla, su cercanía y esta situación tan cotidiana la puso muy nerviosa.

-¿Pasa algo?,  le dijo mientras bajaba su mano rozándole los pechos.

-Es que tengo que ir al baño, no puedo más, era verdad, desde la tarde del día anterior que no iba a uno.

Su risa le parecía encantadora, vamos dijo, es por acá.

Dudo en seguirlo, como esos animalitos enjaulados que no se atreven a salir a pesar de que abrieran la puerta de la jaula.

Le tomó la mano y la guio, estaban en una casa hermosa, sencilla, no muy grande pero increíblemente hogareña, era la típica casa de playa, había 2 habitaciones, la cocina y el living del cual se podía ver un deck y la playa, todo era de una simpleza hermosa.

Le dijo que había 2 baños, uno principal en su cuarto y otro para invitados, la llevo ahí.  Era de tamaño medio, con ducha y decorado minimalista.  Entró con ella y no sabía que hacer.

-Date vuelta, y reclinate, le dijo.

Lo hizo y sintió como despacio le sacaba el objeto de su interior, acto seguido salió sin decir palabra.

Aprovecho ese momento a solas para hacer todo lo más rápido posible, hay cosas que necesitaba hacer en privacidad.

Estaba terminando de lavarse los dientes cuando se abrió la puerta.  Entró con una caja en la mano y un vestido playero estilo bata en la otra, dejó ambas cosas y se acercó a ella.

-Vamos a limpiarte, le dijo sonriente.

Abrió la ducha mientras ella se quitaba el pareo, la ubico en medio del chorro de agua, se sentía bien la presión en el cuerpo.  Empezó a enjabonarla mientras inspeccionaba cada una de sus partes.

-Bastante bien, lo oyó murmurar, apenas tenes marcas.

Se miro y era cierto, un enrojecimiento en las muñecas pero apenas perceptibles.  Aprovechando su cercanía lo beso, pensó que iba a rechazarla porque lo sintió tenso, pero le devolvió el beso y la empujó hacia la pared apretando su cuerpo con el suyo, bajo sus manos hasta su cola y metió un dedo en su interior, -esto también va bastante bien Perrita, le dijo al oído, y siguió besándola mientras metía y sacaba su dedo con facilidad.

-Basta de juegos, vamos a secarnos, dijo autoritario.

Quedo sorprendida, la tenia increíblemente excitada desde el día anterior y todavía no la satisfacía de ninguna manera, iban a ser los 10 días más largos de su vida pensó y se escapo una risita.

-Parece que algo la divierte a la Perrita, te estabas imaginando que te iba a hacer el amor en la ducha, lamento informarte que esto no es una película romántica, ahora inclínate.

Abrió los ojos, más que por su tono burlón, porque había descubierto sus pensamientos.  Obedeció, al reclinarse vio un tercer objeto de los metálicos esta vez más grueso, casi del tamaño de un miembro en erección, empalideció en un segundo.

-Vamos, no pasa nada, abrí la boca y empapalo, dijo, -Muy bien, ahora escupime en la mano.  Lo miró porque nunca se imagino haciendo algo así.

 -Vamos, estoy esperando, hacelo, insistió. 

Junto saliva y la dejo caer en sus dedos 

-Muy bien, no fue tan difícil, ahora vamos a lubricar ese lindo culito.  Sus dedos empapados se movieron con facilidad dentro de ella a continuación el frío del metal presionando hizo que de a poco se introdujera por completo en ella.

-Listo, ahora ponete el vestido y vamos que te muestro la playa.


sábado, 5 de noviembre de 2022

Primer Dia - 2da Parte

 Unos movimientos en la habitación la despertaron.  Se incorporo y tomó conciencia de que tenía las manos liberadas.

 No, se corrigió mentalmente, tenía liberada una de sus manos, la derecha, la otra seguía enganchada a una cadena que venía de la pared.  

Su primer instinto fue querer sacarse la venda de los ojos.

-No tenes permitido sacarte la venda, lo escucho decir, ¿vas a hacer caso?- su voz sonaba más autoritaria, no había ningún dejo de las risas anteriores, eso la asusto un poco.

-Sí, contestó y su voz le sonó aterrada.

-Si, Señor, la corrigió, desde ahora vas a dirigirte a mi así ,¿entendido?

-Si, Señor, respondió y el miedo en la voz tomó un dejo burlón, se sentía como una alumna recibiendo instrucciones, su lado rebelde se sublevaba.

No reaccionó al instante, solo sintió la mejilla caliente.  Nunca le habían dado una cachetada, esta era la primera vez y fue suficiente para dejarla aturdida y sorprendía a la vez.

-¿Entendido? Volvió a repetir, su voz sonaba mucho más suave.

-Si, Señor, respondió, su rebeldía había desaparecido por completo.

Sintió como le acariciaba la cabeza y le susurraba al oído - muy bien perrita, así me gusta, cada castigo me duele más a mi que a vos, recordalo siempre.  No entendía que quería decir con todo eso.

En ese momento la beso, sus manos se enredaron en su pelo y lo tiraron un poco, la intensidad del beso sumado al pequeño dolor del tirón en el pelo hizo que llevara su mano hacia su nuca y lo acercara más a ella, quería fundirse en él, se entregó por completa al beso y todo desapareció, por unos segundos olvido donde se encontraba, cuando la separo, sintió el gusto metálico de la sangre en la boca, ¿la había mordido?

La luz la encandiló un segundo, le había sacado la venda y podía verlo delante de ella, tenía una pequeña línea de sangre en un labio y sonreía. ¡No! Lo había mordido ella sin darse cuenta, ¿pero en que momento? 

No podía verse más sexy, con la camisa desabotonada, esa sonrisa provocadora y llevándose la mano para limpiarse el hilito de sangre.

-Que voy a hacer con vos Perrita, dijo riéndose.

-Lo que Usted quiera Señor, contestó mirándolo fijamente.

-Entonces te tomo la palabra, date vuelta y ponete en cuatro patas.

Asumió la posición sin vacilar, la bombachita que tenia puesta salió disparada en dos segundos, sintió sus dedos dentro suyo moviéndose y masturbándola a la vez, deseaba tenerlo  dentro de ella pero no se atrevía a pedirlo, se sentía tan excitada que empezó a jadear, sus manos se retiraron al instante.

Lo miró y vio que tenía otro objeto en la mano,

-Abrí la boca volvió a decirle.  Lubrico el objeto con su saliva y de manera hábil cambió el que tenía puesto por este de mayor tamaño, se sentía más incómodo pero de a poco fue ajustándose a su lugar.

-Párate, le ordenó 

Le sujeto la mano que tenia suelta a otra cadena y con un movimiento detrás suyo las levantó al engancharlas con unos eslabones al techo.

-Pedime que te azote, no lo voy a hacer si no me lo pedís.  Sus manos recorrían cada parte de su cuerpo retirándole la blusa deshecha, sacándole la pollera y dejándola por completo desnuda, quería que la tocará por siempre.

-Azotame por favor y haceme tuya, sus pensamientos se mezclaron con sus palabras.

-Eso va a venir después,  lo escucho responder.

El primer azote fue el más suave, a medida que avanzaban eran más fuertes hasta que la piel de la cola, caderas y pechos quedaron completamente sensibles, entonces empezó a azotarla en la entrepierna y la sensación fue tan fuerte que no iba a poder resistir mucho más.

-Por favor, se escucho decir

-Que pasa? Que queres?, otra vez la sonrisa

-Te quiero a vos, por favor, haceme tuya, en su voz se notaba el deseo y que estaba a punto de acabar.

-Todavía no, fue la respuesta.

Le soltó las manos y la coloco de rodillas delante suyo, sus manos volvieron a masturbarla, empezó a sentir como su cuerpo empezaba a temblar, otra vez se detuvo, prefería 20 azotes más a esa clase de tortura.

-Abrí la boca preciosa, le dijo, y metió su miembro en ella -Dale, chupala bien y haceme acabar.

Concentro toda su excitación en esa tarea, chuparlo, lamerlo  hizo que se excitara más todavía, sentía que iba a acabar solo por darle sexo oral, algo que nunca se hubiese imaginado, todo su cuerpo vibraba y una vez más el se separo de ella, lo vio tocarse y levantarle la cara para acabarle en el pecho.

Paso el dedo índice y mayor por sus tetas tomando parte del líquido y lo llevó a sus labios.

-Abrí, dijo. Sus dedos se metieron en su boca haciéndole saborear el regalo que le había dado

-Esto es por vos y para vos, le susurró, espero que te haya gustado.

La llevo a un camastro cómodo que estaba en un rincón, se recostó con ella abrazándola por detrás dejando que el cansancio hiciera su efecto.




viernes, 4 de noviembre de 2022

Primer Dia - 1ra Parte

 El ruido de la blusa al desgarrarse hizo que el vello de sus brazos se erizara.  No sabía bien en qué se metía, se arrepentía de haber aceptado, pero su curiosidad siempre fue más fuerte que su sentido común.  A la fecha, la deuda que habían contraído sus abuelos no era tan elevada para ella, por qué prefirió aceptar este trato en vez de pagarla, era todo un misterio incluso  para ella misma.

Sintió unas manos frías tocándola, sus pezones reaccionaron al instante endureciéndose, un pellizco más fuerte de lo común hizo que se moviera hacia atrás, el ruido de unas cadenas la puso en aviso que no podía escapar. Estaba atada con las manos por detrás y los ojos vendados solo pudo escuchar risas bajas. 

El ruido de una tijera al hacer un corte limpio y sentir como sus pechos se liberaban la excito, sus labios se entreabrieron y exhaló despacio.  

Como si se hubiese dado cuenta de la aceleración de su respiración, lo escucho susurrar

-Te gusta, no?

Era una voz suave y seductora, tenía ganas de gritar que sí, que siguiera cortando su ropa hasta dejarla completamente desnuda, pero su mente reaccionó y contestó de la manera lógica 

-No me haga daño.

La risa otra vez.

-No te voy a hacer daño, ni nada que no me pidas por favor que te haga, entonces me voy?

El silencio fue abrumador, no quería que la dejará sola.

-Puedo seguir tocándote?

Esta vez asintió con la cabeza para que sus palabras no la traicionaran.

-Muy bien perrita, como vos quieras.

Sintió como le tocaba con rudeza los pechos, pellizcaba y tiraba de sus pezones haciéndole doler y disfrutarlo a la vez, sus manos la rodearon y abrazándola sintió como le apretaban su culo con fuerza, el primer golpe no le dolió, al contrario, un nuevo suspiro se escapo de sus labios. Sintió como se colocaba detrás de ella y le bajaba la bombachita para nalguearla mejor, el segundo golpe fue más fuerte, hizo que empezará a mojarse, solo podía pensar que siguiera haciéndolo así, fuerte y que no se detuviera.  Como si leyera su mente, las nalgadas se sucedieron una tras otra, su cola empezó a arder y sentirse caliente, en ese momento se detuvo y metió la mano en su entrepierna, su excitación era tal que le empapó los dedos.

-Así me gusta perrita, lo oyó decir- Vamos a pasar unos diez días inolvidables, ahora abrí esa hermosa boca para mi.

Lo hizo sin dudar y sintió el frío de un metal, chupo y empapó de saliva el objeto.

-Muy bien, dijo, ahora abrí ese lindo culo.

Sintió como le colocaba el objeto por detrás hasta que hizo tope, de forma suave le subía su ropa interior.

-Ahora recostate y descansa.

Se escucho el golpe de la puerta al cerrarse, obedeciendo, se recostó y trato de descansar.