-¿En qué estás pensando? Le pregunto su Amo.
Estaban en el living disfrutando del ambiente fresco proporcionado por el aire acondicionado, dejando fluir la tarde.
-Estaba recordando como empezó todo, respondió tranquila, todavía no puedo creer haber aceptado el contrato y estar viviendo esta experiencia.
-Yo soy el que no puedo creer que hayas aceptado, pero me alegro, respondió él tomándole de la mano, me dijo Marcela que tenías curiosidad sobre toda esta situación pero que no te animabas a preguntar, ¿que queres saber?
-Quiero saber que te llevo a contactar con la agencia, dijo ella despacio pero confiada
-Esa es fácil, dijo el Amo, es de un conocido con el cual tenemos una relación de acuerdos y desacuerdos, estoy de acuerdo con la agencia de parejas, estoy en desacuerdo con que la una a la empresa de prestamos, es por eso que participo en los contratos que surgen de ahí.
-¿Lo haces seguido? Dijo ella y su voz sonó insegura.
-Trato, pero depende del presupuesto, dijo riendo, recorda que nos hacemos cargo de la deuda, gracias a Dios existe la deducción de Impuestos sobre Donaciones, exclamo y volvió a reír.
Ella bajo la mirada.
-Lo hago lo más seguido que puedo porque no estoy de acuerdo con el método, expreso conciliador. Sigo pensando que esas chicas no son sumisas porque no aceptan el contrato en total libertad ya que están condicionadas por sus deudas. Aunque en tu caso, sos la excepción, tenías los recursos para asumir la deuda pero elegiste la experiencia, eso fue lo que más me llamó la atención de vos.
La miro de una forma extraña y continuó hablando.
-Siempre firmo el contrato y a las horas las libero o antes cuando las noto muy angustiadas, nunca las toco ni juego con ellas. Con vos fue totalmente diferente, te note expectante y deseosa desde que ingresaste vendada a la habitación, ahí decidí que iba a jugar un poco con vos. Ver la manera que reaccionaste, fue tal cual como esperaba.
Lo miro sorprendida.
-Pero después no me liberaste, murmuró ella.
-Porque con vos fue diferente, sos una sumisa natural, tu actitud la primer noche hizo que te deseará intensamente y que encajaras perfecto en todas mis fantasías, no me había pasado eso nunca.
-¿No habías tomado ninguna sumisa antes? Le pregunto sabiendo la respuesta, pero no quería mandar al frente a Marcela
-No, nunca lo busqué, en mi situación es complicado y no quiero mezclar sentimientos con mis juegos, dijo mirándola.
-Entonces por qué…fue haciendo la pregunta y al mismo tiempo arrepintiendose de formularla, decidió mejor permanecer callada.
La atrajo hasta sentarla encima suyo con las piernas abiertas de cara a él, comenzó a besarla tirándole un poco del pelo agarrándolo en la nuca, ella sintió como empezaba a endurecerse presionando su entrada y eso hizo que su cuerpo reaccionará excitándose, frotándose contra él, lo beso con más intensidad.
Él se separo jalando más fuerte el pelo y mirándola le respondió: No se por qué, pero sé que quiero que seas mía. -¿Sos Mía? Le pregunto
-Si, Señor, respondió ella mirandolo
La levanto y la llevo al cuarto donde se inició todo, la coloco de cara a la pared, le saco el vestido dejándola desnuda. Ató sus manos a unos ganchos que a simple vista parecían adornos y la estiro hasta lograr que quedara posicionada en una perfecta equis.
-Recordas la palabra de seguridad del contrato, le pregunto el Amo
-Si Señor, Galaxia le dijo
- Muy bien Perrita, ¿Sos Mía? Le volvió a preguntar él.
-Si, lo soy, le respondió ella completamente sincera.
-Entonces demostrámelo, pedímelo, dijo él con tono autoritario.
-Azotame por favor, dijo ella tímidamente.
-Como vos quieras Perrita, le respondió mientras la besaba lastimándole los labios.
Comenzó a darle nalgadas, primero suaves, casi como una caricia para después volverse más fuertes calentándole la cola. Cuando pensó que iba a tocarla, lo oyó buscando algo.
-Comenza a contar hasta diez, le dijo el Amo.
Sintió las tiras del flogger en su espalda, otra vez como una caricia que picaba a la vez.
-Uno, dijo la sumisa con voz firme.
El siguiente fue más fuerte.
-Dos, siguió contando
Los demás fueron aumentando la intensidad, cruzados en su espalda, sentía como empezaba despacio a arder y latir cada lugar donde su piel entraba en contacto con las tiras, ninguno llegó al punto de ser insoportable, el ruido hacia que pareciera mucho más terrible de lo que en realidad era.
Al llegar al número diez lo oyó moverse detrás suyo alejándose, al volver sintió su mano en la entrepierna, empezó a besarla, toda la tensión del momento anterior desapareció y se convirtió en excitación, a medida que se mojaba deseaba sentirlo dentro suyo.
-Por favor, te quiero a vos, tómame, susurro de manera incoherente.
-No, le respondió de manera seca él.
Eso la sorprendió, su manera suave de tratarla había cambiado por completo.
Miro hacia el costado doblando al máximo el cuello y lo vio con la fusta en la mano, había una pequeña sonrisa en sus labios y eso la tranquilizo.
-Vamos por 20, ¿vas a poder aguantar? Le pregunto intrigante su Amo.
-Si Señor, le respondió, aunque su tono de voz no demostraba la misma confianza expresada en la afirmación.
Empezó a contar, su culo estaba sensible por las nalgadas y cada azote de la fusta se sentía más fuerte que el anterior, llegaron a diez y pensó que no iba a poder seguir.
Él se detuvo y empezó a masturbarla despacio, tan despacio que la hizo moverse para lograr una mayor fricción contra sus dedos.
-¿Te gusta esto Perrita? Le escucho decir.
-Si Señor, le respondió ella completamente excitada, sentía como su cola palpitaba por los azotes y esa sensación combinada con su toque tan suave la iba a hacer acabar, quería que la desatará ya y la penetrara con fuerza.
-Por favor, logro susurrar la sumisa
-¿Por favor que te de los 10 azotes que faltan?, respondió él con tono bromista
-Por favor haceme tuya, le respondió ella suplicante
-Primero los diez restantes, le dijo él dejando de tocarla y besándola.
-Si Señor, respondió ella sonriendo nerviosa.
Los últimos azotes hicieron que un brillo se asomara a sus ojos, pensó que iba a llorar y que no iba a poder soportarlo más, pero no quería que se detuviera, quería seguir hasta el final.
-Muy bien Perrita, lo escucho decir mientras dejaba la fusta, pensé que a los 5 ibas a decir la palabra de seguridad, pero aguantaste los diez, le tomó la cara con la mano. Estas hermosa así, a punto de llorar.
La desató y la coloco en cuatro patas sobre la cama, sintió el frío del lubricante sobre su culo caliente y no pudo evitar dar un respingo.
Él la contuvo con su cuerpo y mientras con una mano jugaba con su culo para abrirlo con la otra la tomaba por la nuca para besarla.
-Tocate, le ordenó.
Ella llevo su mano a su vagina sintiéndola húmeda, empezó a tocarse despacio, deslizando sus dedos por su clítoris, estaba sensible y caliente, no quería acabar, bajo la velocidad para atenuar la sensación. Noto la presión en su culo y se detuvo concentrándose en dilatarse para él, sintió como se abría su cuerpo dándole paso a su miembro, causándole dolor y placer, con un último envión ingreso por completo en ella y el roce de su cuerpo contra sus nalgas sensibles la hizo emitir un grito.
-Estas sensible, no? Le dijo él, seguí tocándote y disfruta de la sensación, no sabes lo lindo que se ve desde acá, sos increíble.
Volvió a tocarse dejando fluir el placer y el dolor, él entraba y salía de ella cada vez con más facilidad y fuerza hasta llevarla al punto que suplico que le permitiera acabar.
-Sí, acaba para mi Perrita, le dijo él con vos entrecortada.
Su orgasmo llegó intenso hasta el punto de sentir que se quedaba sin fuerzas, lo sintió moverse más fuerte y acabar en su culo, manteniéndose unido a ella, sosteniéndola.
Se retiro despacio y la ayudó a recostarse de costado. Permanecieron unos minutos así, recuperándose.
-Creo que me vas a matar Perrita, le dijo él riéndose, estoy agotado.
-Entonces vamos a ser dos, porque estoy muerta, le dijo ella riéndose también.
-Vení, le pidió su Amo, extendiéndole la mano. La llevo ante un espejo y la hizo mirar hacia atrás
-¿Llegas a ver? Le pregunto ansioso
Ella giró su cabeza, vio las marcas rosadas cruzadas en la espalda marcando de forma irregular las tiras y su culo de un tono rojizo tornándose a rojo intenso donde había sido azotada por la fusta.
Instintivamente se llevó la mano a una de las marcas y la tocó.
-Esa va a durar por unos días seguro, le dijo él abrazándola, ahora necesitamos relajar ese lindo culo en el agua y descansar por hoy, ¿esta de acuerdo la sumisa?
Ella volvió su mirada hacia él y asintió entre sus brazos.