Ayer me sentí tu sumisa otra vez, sé que no hicimos nada
extraordinario, pero el solo hecho de esperarte como me lo habías pedido, me
provoco esa ansiedad habitual.
El sentir que te gustaba, que te entusiasmaba la idea de
verme con la mascara, y de volver azotarme me hizo sentir cosquillas, la cuerda
rozando mi cuerpo me hizo recordar como sabes excitarme sin tocarme.
La manera en que tomas lo que es tuyo hasta quedar
satisfecho me hace sentir plena.
Siempre voy a ser tu sumisa, aunque pasen años sin vernos,
si vos me llamas, voy a estar ahí, porque una parte mía es tuya ahora y
siempre.
Te amo Amito