Todavía me acuerdo de las charlas del año pasado, los planteos de no saber como iba a ser nuestra relación o donde ibas a estar trabajando, tu cara cuando te decía que yo proyectaba no en años, sino en meses...
Y acá estamos, más de un año de aquel reencuentro y cuantas cosas pasaron, como cambia la vida en algunos meses, como cambian los planes y las ideas. Creo que es un aprendizaje, más para los que vivimos en este país, que todo es imprevisible que hay que disfrutar de las cosas, de los afectos, porque todo puede desaparecer en un segundo.
Por mi parte me quedo con esos momentos de la primavera y comienzos del verano, las nuevas anécdotas, los nuevos lugares, los mismos sentimientos (los buenos y los malos también) y nuestras travesuras, porque juntos somos como dos chicos traviesos que juegan sin pensar en las consecuencias.
Y este espacio que siempre va a ser nuestro, este lugar seguro para poder escribir libremente nuestra historia.