Perdidos en Tokio es una de mis películas favoritas. Recién la estaba volviendo a ver. Soy de esas personas que no se cansan de seguir viendo sus películas preferidas y, al mismo tiempo, de experimentar nuevas emociones al disfrutarlas. Lo que más me gusta de Perdidos en Tokio es esa conexión entre los protagonistas, que va más allá de una simple atracción sexual; es una comprensión mutua en su soledad (el contraste con lo frenético de Tokio lo hace más evidente)
A veces me pregunto qué nos sucede, por qué las conversaciones son cada vez más triviales y superficiales. ¿En qué momento todo se volvió tan poco profundo, tan disperso y sin sentido? A pesar de las múltiples posibilidades de comunicación en este momento, creo que estamos más desconectados que nunca, más solos que nunca. Y no solo eso, sino que también huimos de esa conexión porque parece más fácil así.
¿Alguien me conocerá realmente? ¿Llegaré (como en la película) a afectar de alguna manera la vida de alguien o que alguien afecte la mía?